Vicios de construcción recala en las inconstancias, la fragilidad, las ansiedades, las contingencias que suelen conmover al género humano. El vicio delinea el sendero existencial que se bifurca hacia la corporeidad y lo incorpóreo. La primera encauza nuestras aflicciones y nuestro ánimo depredador. La segunda nos vincula con el orden natural, con la inteligencia superior que habilita el líquido amniótico. Lo que se denomina “alma” nos armoniza con la naturaleza que destruimos cada segundo del día.






