Escrito el 21 May 2009 por admin
Esta es la miseria: un acto del verso.
Por la ventana, las luces se apocopan y se repiten. Atenúo la posibilidad del silencio imaginando tu voz. Sin quererlo, te has disuelto en poesía. Y todo lo que se forma en palabras queda en palabra misma. Una imagen. Una aparición. Un fantasma.
Habría preferido mentir, ficcionalizar la conversación y decirte: “La noche es un pájaro ciego”, pero me debilita lo mismo que me fortalece. Sigo pesando el vacío.
El deseo, te digo, siempre es mucho más sincero que la honestidad, aunque ambos se convocan aquí en este momento. El deseo, siempre único e irrepetible, es la constante que nos moviliza; la honestidad, a veces, es negar la existencia. Ambos quedan suspensos en el cielo de la boca, esperando ese exhalar que les facilite en sonido o caricia.
La luz nunca se pregunta el origen del fuego.
Escrito el 10 February 2009 por admin
Conducimos en un Cadillac rosado de asientos blancos y, no, no es una canción de Bruce Springsteen. Somos una gota de Pepto Bismol sobre ruedas. Uma deja su cabello ondular entre la franja de viento que vamos abriendo con la velocidad. La miro y pienso en el tiempo que llevamos juntos: a penas, unas horas calvas. Su boca, dibujada por el intenso rojo del lápiz labial, viaja en una sonrisa. Me percato de que el paisaje que vamos rebasando asemeja una dentadura disforme. Nada, en este momento, me parece más maleable que el tiempo. Entonces, avanzamos en espacio.
—¿Cómo dices se llama el hombre qué vamos a conocer? —pregunto.
—No he mencionado el nombre —dice, sus ojos fundidos tras dos planetas de vidrio ambarino que le hacen de gafas—. Y ya yo le conozco; tú eres el extraño aquí.
La sinceridad a veces sobra. Es la historia natural del modo.